Disturbios y saqueos en Francia tras protestas contra el costo de la vida
Cientos de miles de personas protestaron este sábado en Francia contra el encarecimiento de la vida en una jornada clave para medir el malestar social que terminó con disturbios y saqueos, cuando quedan seis meses para la elección presidencial.
Choques entre policías y manifestantes, ayuntamientos incendiados como en Limoges o dañados como en Marsella o Lille, tiendas saqueadas en el centro de París... Las imágenes de caos se repetían en las principales ciudades.
"Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados", advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron, en la red social X.
Las autoridades anunciaron un balance de 1.200 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos en todo el país. "Debe solicitarse la prisión preventiva" para los autores de estas "violencias urbanas de una gravedad inaudita", pidió el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.
Las protestas se habían gestado en las redes sociales. Un llamado titulado "Amarillos y Jóvenes" exhortaba a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.
Entre 550.000 y 800.000 personas respondieron presentes -según las autoridades y los organizadores respectivamente- y clamaron su deseo de cambio en manifestaciones masivas en Francia con lemas como "Tomamos la Bastilla" o "Macron dimisión".
- "No nos dejaremos intimidar" -
Sin embargo, como ocurrió con los diferentes movimientos de protesta que el centroderechista Macron enfrentó desde su llegada al poder en 2017, estos terminaron en disturbios.
En París, alborotadores dejaron autos incendiados y comercios saqueados, mientras marchas no autorizadas intentaban acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos o el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, denunció que hay "calles enteras metódicamente devastadas".
"No nos dejaremos intimidar", aseguró el primer ministro, Sébastien Lecornu, que acusa al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon -muy popular entre los jóvenes- de estar detrás de las protestas.
"La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas", abundó la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial y podría disputarse el balotaje con Mélenchon.
"Quienes comparten nuestra lucha no tienen nada que ver con el pillaje, el saqueo", aseguró el líder de LFI, que, como otros responsables de izquierda, cuestionaron la gestión policial de las protestas.
- "Nos ahogamos" -
Las imágenes recuerdan a la ola de protestas contra el alza prevista de un impuesto al combustible que impulsaron los chalecos amarillos en 2018 y 2019. Estas conmocionaron Francia por los destrozos y los manifestantes heridos por las fuerzas de seguridad.
Pero en esta ocasión se sumaron otros colectivos, especialmente los jóvenes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones de estudio en los liceos.
"Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas", recordó François Boulo, figura mediática de los chalecos amarillos. "Ahora la juventud de Francia ha irrumpido en escena y nos ha devuelto la esperanza", agregó.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que los agentes podían usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.
Un manifestante perdió una mano este sábado en Saint-Étienne por la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad, informó a AFP una fuente cercana, sin precisar el tipo de artefacto.
En un contexto de encarecimiento de la vida, especialmente del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, dos tercios de los franceses apoyaban el regreso de los chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe a mediados de septiembre.
"A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos", denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.
La movilización llega además cuando el gobierno busca aprobar unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.
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X.Francois--PS