Japón dice que halló tierras raras en sedimentos obtenidos en aguas profundas
Una misión de prueba japonesa recuperó sedimentos que contienen tierras raras a unos 6.000 metros en el fondo marino, anunció el lunes el gobierno, que busca reducir la dependencia de China para esos valiosos minerales.
"Los detalles serán analizados, incluyendo exactamente cuánta tierra rara contiene" la muestra, dijo el portavoz gubernamental Kei Sato, quien la calificó como "un logro significativo tanto en términos de seguridad económica como en desarrollo marítimo integral".
Las autoridades japonesas sostienen que se trata del primer intento mundial por explorar tierras raras a esa profundidad.
La muestra fue obtenida por un barco científico de perforación en aguas profundas, el Chikyu, que inició en enero el viaje a la remota isla de Minami Torishima, en el Pacífico, donde se cree que las aguas contienen grandes reservas de minerales.
La exploración se realiza en momentos en que China, principal proveedor mundial de tierras raras, intensifica la presión contra Japón luego de que la primera ministra, Sanae Takaichi, sugiriera que Tokio podría reaccionar militarmente en caso de un ataque contra Taiwán, que Pekín considera como parte de su territorio.
Las tierras raras, 17 metales difíciles de extraer de la corteza terrestre, tienen multitud de aplicaciones: desde vehículos eléctricos hasta discos duros, turbinas eólicas y misiles.
Se cree que la zona en torno de Minami Torishima, situada en aguas económicas de Japón, contiene más de 16 millones de toneladas de tierras raras. Según el diario empresarial Nikkei, esto constituiría la tercera mayor reserva del mundo.
Sin embargo, ambientalistas advierten que la minería en aguas profundas amenaza al ecosistema marítimo y afectará el suelo marino.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, que tiene jurisdicción sobre los suelos marinos fuera de aguas internacionales, ha presionado por la adopción de un código mundial para regular la minería en aguas profundas.
El tema se ha vuelto un foco de tensión geopolítica ante la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, por acelerar la minería submarina en aguas internacionales.
C.Thomas--PS