Con un show inolvidable, Bad Bunny se roba el Super Bowl ganado por Seattle
Con un recital histórico y apabullante, el puertorriqueño Bad Bunny prendió la edición 60 del Super Bowl en la que los Seattle Seahawks aplastaron 29-13 a los New England Patriots para alzar su segundo título de la NFL.
Bad Bunny, primer artista principalmente en español en el mayor escenario global, cumplió con creces su promesa de poner a bailar a los 75.000 espectadores que pagaron miles de dólares por una localidad en Santa Clara, California.
Lejos del Levi's Stadium, más de 100 millones de personas siguieron por las pantallas esta final de la liga de football americano (NFL), entre ellos el presidente estadounidense, Donald Trump, que no tardó en arremeter contra el concierto en redes sociales.
El espectáculo fue una orgullosa celebración de la música y la cultura latina en un momento en que esta población se siente amenazada por la cruzada antimigratoria del republicano.
Lady Gaga, que cantó en inglés, fue la gran invitada sorpresa sobre un decorado con postales emblemáticas puertorriqueñas, como plantaciones de caña, carritos de comida y señores jugando al dominó.
El momento más político vino de la mano de un ilustre compatriota, Ricky Martin, quien entonó "Lo que le pasó a Hawái", considerado un himno independentista de Puerto Rico.
Bad Bunny no apuntó directamente contra el ICE, el servicio policial en el ojo del huracán por sus agresivas redadas contra migrantes, como hizo la semana pasada con el altavoz de los premios Grammy.
Sus 13 minutos de recital, sin embargo, estuvieron plagados de mensajes de diversidad y unidad.
Tras entonar éxitos como "Un baile inolvidable" y "Nuevayol", el artista cerró con fuerza enumerando a los países del continente antes de mostrar un mensaje en el ovoide que cargaba: "Together We Are America" (Juntos somos América).
- "Una afrenta" para EEUU -
El espectáculo de Bad Bunny irrumpió de inmediato en la lista de los más icónicos del Supertazón, que incluye a superestrellas como Michael Jackson, Prince o Madonna.
Con el público aún emocionado, Trump cargó contra el recital calificándolo en redes sociales como "un afrenta a la grandeza de Estados Unidos".
"Nadie comprendió lo que este tipo está diciendo", escribió el republicano, quien dijo que seguiría el juego desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida.
Trump, que el año pasado sí asistió al Super Bowl en Nueva Orleans, ya había rechazado el cartel musical de Bad Bunny y Green Day, también críticos del presidente, afirmando que era "terrible" y "sembrará odio".
En San Juan, en cambio, muchos puertorriqueños se reunieron el domingo para disfrutar del recital de su ídolo, una enorme fuente de orgullo en este delicado momento.
- No Brady, no título para Patriots -
Las expectativas que había generado Bad Bunny, el artista más reproducido del mundo en Spotify, llevaron a que el show de este año eclipsara todavía más al deporte para los aficionados de fuera de Estados Unidos.
Sobre el emparrillado, el football de trincheras de Seahawks y Patriots, dos equipos sin estrellas mediáticas, no contribuyó a la ambiciosa campaña de la NFL por seducir a la afición internacional.
New England pugnaba por el séptimo título de su historia, y primero desde la partida de Tom Brady en 2020, pero se estrelló frente al muro de Seattle, la mejor defensa de la liga.
Cuando los focos apuntaron al Conejo Malo, la primera mitad no había dejado ningún touchdown y solo vio subir puntos al marcador mediante tres goles de campo de Jason Myers para los Seahawks.
Maniatado su joven quarterback Drake Maye, los Patriots sudaron en defensa para evitar males mayores, con varias brillantes intervenciones de Christian González.
El esquinero de padre colombiano sacó primero una mano providencial para que Rashid Shaheed no tuviera el camino expedito a un touchdown y otra intercepción a solo 16 segundos para evitar un touchdown de Jaxon Smith-Njigba, el mejor jugador ofensivo del año.
Maye, que aspiraba a ser el mariscal de campo más joven en ganar el título, tampoco encontró grietas en la muralla en la segunda mitad.
- Venganza de Seattle -
Después de tres cuartos sin touchdown, lo que solo había ocurrido una vez en el Super Bowl, el quarterback Sam Darnold lanzó un pase de 16 yardas para que AJ Barner catapultara la ventaja de los Seahawks hasta un 19-0 al inicio del último periodo.
Un primer pase de touchdown de Maye, de 35 yardas para Mack Hollins, fue un espejismo y los Seahawks completaron la paliza con una carrera de 45 yardas del linebacker Uchenna Nwosu.
El triunfo fue una revancha de Seattle por su derrota ante los Patriots de Brady en el Super Bowl de 2015, un año después de que conquistaran su único título.
New England se mantiene con sus seis trofeos empatado con los Pittsburgh Steelers como las franquicias más ganadoras de la competición.
B.Mercier--PS