Con la guerra de EEUU e Israel contra Irán, el "Eje de la Resistencia" pasa al "modo supervivencia"
Irán se jactaba hace unos años de controlar cuatro capitales árabes: Bagdad, Damasco, Beirut y Saná. Ya debilitado, este "Eje de la Resistencia" amenaza hoy con hundirse, lo que trastocaría profundamente el panorama regional, según varios analistas.
Ideado como una herramienta de disuasión y de proyección regional frente a Israel, este eje, construido poco a poco y cuyo desmantelamiento empezó durante la guerra de Gaza, está ahora "prácticamente aniquilado", apunta Nicholas Blanford, analista en Atlantic Council.
Dos días después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió una respuesta que "cambiaría Oriente Medio".
Con el apoyo de su aliado estadounidense, no solo pensaba destruir al grupo islamista palestino, apoyado por Irán, sino toda la red de alianzas proiraníes de la región.
Con el debilitamiento de Hezbolá durante la guerra con Israel que terminó a finales de 2024 y la caída del régimen de Bashar al Asad en Siria, se allanó el camino para alcanzar el centro de gravedad de la alianza: Teherán.
Irán es, desde el sábado, blanco de una ofensiva masiva de Estados Unidos e Israel, que condujo a la muerte del guía supremo iraní Alí Jamenei.
Ahora, la mayoría de los miembros del "Eje de la Resistencia" (Hezbolá, los hutíes de Yemen, las milicias chiitas de Irak...) "están en modo supervivencia", explica a AFP Renad Mansour, investigador en Chatham House.
- "Enfoque defensivo" -
Hezbolá decidió meterse en la guerra y el lunes atacó a Israel, que respondió de forma desproporcionada. El ejército israelí lleva dos días bombardeando sin descanso sus feudos y se está adentrando en territorio libanés para crear una zona de amortiguamiento.
Nicholas Blanford, autor de un libro sobre Hezbolá, considera que el jefe del grupo, Naim Qasem, "no deseaba implicarse en este conflicto" porque quería proteger a su formación, pero que se vio "obligado" por Irán a hacerlo.
En Irak, donde Washington y Teherán compiten desde hace tiempo por ganar influencia, grupos armados apoyados por Irán reivindicaron decenas de ataques con drones contra bases estadounidenses. Sin embargo, muchos de esos aparatos fueron derribados.
Los grupos que intervienen "no tienen capacidad militar para infligir daños consecuentes", explica Renad Mansour, según el cual las formaciones proiraníes más importantes están ahora "estrechamente vinculadas al Estado" y, por eso, son más prudentes.
Los hutíes de Yemen, también respaldados por Irán, se han limitado de momento a expresar su apoyo vocal a Teherán.
Según Ahmed Nagi, especialista en Yemen en el International Crisis Group, "los hutíes adoptan una postura de espera calculada, o quizá un enfoque defensivo".
Para este analista, la "amenaza existencial" que enfrenta el eje "no significa necesariamente que vaya a desintegrarse". "Esta red opera a un nivel que supera el mero marco militar, sus vínculos políticos, sociales y religiosos continúan estando profundamente anclados" en las comunidades locales.
- ¿Un "giro" en el Golfo? -
Los cambios regionales en curso dependerán del desenlace de esta guerra y, sobre todo, de si la república islámica resiste o se acaba hundiendo, algo que de momento es imposible de prever.
Sin embargo, en los países del Golfo ya se están viendo las consecuencias.
Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait y Omán, todos fueron alcanzados por drones o misiles iraníes que dejaron víctimas y despertaron miedo entre la población, aunque ninguno de ellos haya atacado a Irán.
Si el conflicto se eterniza, podría "constituir un verdadero giro para el Golfo (...), redefiniendo el modo en el que los Estados se plantean la seguridad, las alianzas e, incluso, su futuro económico a largo plazo", estima Khalid al Jaber, director ejecutivo del Middle East Council on Global Affairs, con sede en Doha.
"Al final, pierden en los dos planos: la escalada con Irán muestra que el acercamiento diplomático no fue suficiente y que toda la inversión en seguridad [que hicieron] con Estados Unidos, no los protegió", agrega Camille Lons, especialista en los países del Golfo en el gabinete de investigación ECFR.
En cuanto a los países que habían normalizado sus relaciones con Israel, como Emiratos Árabes Unidos, se han visto en primera línea de las represalias iraníes.
Además, "sigue habiendo grandes interrogantes, incluso sobre su capacidad de influencia en la política de Washington: hace meses que intentan evitar una escalada regional y Trump no los escucha", señala Lons.
¿Y si se defendieran ellos mismos? Para Camille Lons, "muy pocos son capaces de ello", pese a las inversiones en equipos militares estadounidenses. Además, "no tienen un enfoque común en términos de seguridad" y, entre desconfianzas y rivalidades, "pocas opciones les quedan", remata la experta.
Z.Garcia--PS