Empiezan en España tres días de huelga ferroviaria en respuesta a los accidentes
Los maquinistas de trenes españoles iniciaron este lunes tres días de huelga en protesta por el deterioro de la infraestructura y la falta de financiación, a los que atribuyen los dos accidentes de tren que dejaron 47 muertos a mediados de enero.
Como es costumbre en España, las autoridades impusieron a los trabajadores la obligación de mantener hasta el 75% de los trenes de corta distancia en horas punta y el 50% el resto del día.
Aun así, en la estación madrileña de Atocha se vivieron momentos complicados sobre todo entre las 7 y las 8 de la mañana, cuando miles de personas que intentaban desplazarse a los suburbios o llegar a la capital, se encontraron con demoras y falta de información.
Los pasajeros abarrotaron los andenes hasta el punto que hubo que administrar el acceso a los mismos.
Piquetes del sindicato CCOO repartían pasquines reclamando "comprensión y apoyo" a unos viajeros de sentimientos divididos entre la solidaridad y el malestar por empezar la semana con problemas.
"Los accidentes recientes no son hechos aislados: son la consecuencia de decisiones que priorizan el recorte y la fragmentación del servicio frente a un ferrocarril público, seguro y bien gestionado", explicaba el pasquín del sindicato CCOO.
"No he podido salir", lamentaba a la AFP Mari Carmen González, una usuaria de 58 años que intentaba ir de Madrid a Aranjuez. "No se han respetado los servicios mínimos, me parece vergonzoso".
Victoria Bulgier, una estadounidense profesora de inglés en la treintena, que tenía que desplazarse a Getafe, al sur de Madrid, dijo entender "completamente" los motivos del paro.
"Entiendo completamente las razones de la huelga. Lo comprendo perfectamente. No deberían trabajar en condiciones que les ponen en peligro", explicó Bulgier a la AFP.
- Una red de trenes cuestionada -
En un punto de venta de café de la estación, una trabajadora que no quiso ser identificada explicó que la huelga se estaba sintiendo mucho.
"A estas horas suele haber más del doble de gente en la estación y no damos abasto", explicó a su único cliente en esos momentos.
La principal estación de Barcelona, la de Sants, estaba bastante más vacía que cualquier día laborable normal. En las pantallas, algunos anuncios de trenes suprimidos y retrasos.
En la entrada de trenes de corta distancia, la afluencia era baja, acentuando aún más la tendencia de las últimas semanas, con los usuarios desconfiados ante los retrasos y cancelaciones continuos.
El 18 de enero, dos trenes de alta velocidad que se cruzaron a la altura de la localidad andaluza de Adamuz, en el sur, acabaron colisionando cuando uno de ellos volcó sobre la vía de al lado, provocando la muerte a 46 personas, entre ellas el maquinista de uno de los trenes.
Al cabo de dos días, en Gelida, Cataluña, otro descarrilamiento provocado por el derrumbe de un talud sobre la vía provocó la muerte de un maquinista y heridas a varios pasajeros y llevó a detener el servicio varios días en una región donde cada día 400.000 personas usan o quieren usar los trenes para ir y venir de Barcelona, principalmente.
Estos accidentes provocaron cuestionamientos del estado de la red ferroviaria española y el hartazgo de unos empleados que dicen que no se atienden sus quejas sobre el estado de las vías.
H.Leroy--PS