Abanicos y pistolas de agua: cómo sobrevivir en los desfiles de moda en París en plena canícula
La ola de calor que asfixia estos días París también está pasando factura a la Semana de la Moda masculina, y obligó a los organizadores a buscar soluciones de último minuto, como adelantar desfiles o repartir abanicos y pistolas de agua entre el público.
Con picos de temperatura que rondan los 40 ºC desde mediados de semana y noches extremadamente calurosas, es imposible encontrar momentos en la capital francesa que no sean sofocantes.
Muchos desfiles de la Semana de la Moda parisina, que concluye este domingo, se organizan en lugares prestigiosos o insólitos, a veces al aire libre y casi siempre sin aire acondicionado.
Tanto el público como los diseñadores tuvieron que recurrir a alternativas de último momento para hacer frente a la canícula.
"He previsto mucha más ropa para poder cambiarme con frecuencia", explica a AFP Hao, que asiste a su tercera semana de la moda, sin duda "la más calurosa".
Para Segoo Kang, comprador oriundo de Japón, "es realmente difícil concentrarse en los desfiles" a causa del calor.
Los desfiles de Jonathan Anderson para Dior, el miércoles, y de Rick Owens, el jueves, en parte al aire libre, se adelantaron a primera hora de la mañana para evitar la franja más tórrida de la jornada.
La creadora francesa Jeanne Friot tuvo que cambiar de sala en el Palais de Tokio, apenas 48 horas antes del pase, porque el lugar previsto tenía una gran techo de vidrio.
En los jardines del museo Nissim de Camondo, los invitados de Dior recibieron abanicos personalizados, pequeñas toallas húmedas y también sombrillas blancas. Los camareros ofrecían delicadas bebidas refrescantes, algunas con una flor encima de un cubito de hielo.
En Egonlab, se colocaron pistolas de agua en cada asiento y al final del desfile los equipos las utilizaron para refrescar a los invitados.
En el evento del japonés Issey Miyake, las botellas de agua salían del congelador y el público recibió bolsas de frío instantáneo. Y en Auralee rociaron con agua a los invitados que esperaban en el exterior antes de entrar.
La periodista Diane Pernet, asidua de los desfiles y siempre vestida de negro, sacó su sombrilla de estilo japonés para acudir al desfile del Instituto Francés de la Moda (IFM). "No quiero morir por la moda", dice sin embargo esta estadounidense afincada en París, dispuesta a renunciar si persiste el calor sofocante.
- "Lugar underground" -
Algunas firmas tuvieron suerte al elegir el lugar, algo que se decide con mucha antelación, cuando arrancan los preparativos de la edición.
Études Studio optó por un amplio espacio situado en las entrañas del Palais de Tokyo, cerra de la Torre Eiffel.
"Al final, resulta que un lugar 'underground' era muy adecuado", dice Aurélien Arbet, uno de los dos directores artísticos de la firma francesa, aunque "hay una parte de suerte", reconoce su compañero Jérémie Egry.
El calor extremo también obliga a vigilar los momentos de preparación entre bastidores. "Intentamos que los modelos estén listos lo más tarde posible, que haya todo lo necesario para que estén lo más cómodos posible", señala Arbet.
El modelo Jonathan Masher, de 20 años, ha acudido a varios castings de último minuto durante esta semana: "Muy a menudo esperamos fuera (...) en colas interminables durante una hora, a veces una hora y media, y nos quedamos de pie a pleno sol", cuenta.
Con la multiplicación de estos períodos caniculares, las marcas se verán poco a poco obligadas a tener en cuenta este factor en su proceso de creación de colecciones y desfiles.
Los diseñadores de Études Studio aseguran ya que "en el proceso de elección de materiales, todas las materias responden a la necesidad de estar adaptadas al clima", con tejidos muy fluidos, lino, seda y también algodón ecológico.
J.Simon--PS